Resentimiento como material emergente en terapia

 

Un material emergente alude al contenido que surge durante la sesión psicoterapéutica. Podemos definirlo como la figura que sobresale en tiempo presente y que, por tanto, es apremiante abordar. Dicho material conlleva una carga emocional significativa y, con frecuencia, displacentera. Incluye, mas no se limita a: resentimiento, angustia, culpa, miedo, vergüenza. La presente entrada se centrará en el primero de los ejemplos mencionados. 

Resentimiento 
Sentimiento permanente de haber sido maltratado o postergado (por alguien, un grupo de personas, una institución, o por la vida o el destino en general) en el logro de determinados bienes materiales o espirituales, a los que se creía tener derecho, por lo que el sujeto considera que lo que él ve como principios elementales de justicia y equidad han sido violados en perjuicio suyo y, además, que otros poseen algo (material o espiritual) que él también tenía derecho a poseer y que le ha sido negado sin razón valedera (Bernstein & Crosby, 1980).

Generalmente el resentimiento está ligado a personas importantes o significativas (Salama, 2007).

Existen diversas maneras de trabajar las emociones (tanto las placenteras como las displacenteras); la elección de la técnica dependerá, entre otros factores, del enfoque del terapeuta, los objetivos de la intervención, las características particulares del consultante.

En el recurso Resentimiento. Abordaje terapéutico (enlace https://drive.google.com/file/d/1_vWplRkVWzImIal1czAbVdzNb3TE-ZAH/view?usp=sharing), se presentan dos maneras: 

  • La primera, de Héctor Salama, muestra diez pasos guiados por el terapeuta y que se trabajan en la presencia de éste, durante la sesión. Es decir, no se trata de un ejercicio independiente que el consultante pueda llevar como tarea a casa.
  • La segunda, de Fernando García Licea, consta de seis pasos acorde al mapa emocional que son aterrizados por medio de la redacción de una carta (la cual tiene fines terapéuticos y es conservada por el paciente*, es decir, no se entrega a un destinatario). Puede realizarse durante la sesión o asignarse como tarea (queda a consideración del terapeuta).
    *asimismo, puede darse la indicación de destruirla al finalizar, pues a) se habrá cumplido su propósito, b) romperla o quemarla puede fungir como un simbolismo de desprenderse de la carga emocional negativa.

La elección de una u otra (como cualquier otra decisión, en general) tiene ventajas y desventajas: no existe una manera universal, ni que se ajuste a todos los perfiles posibles (tanto del profesional, como del cliente).

El zapato que ajusta a un hombre, le aprieta a otro; no hay receta para la vida que funcione en todos los casos.
-Carl Jung

Recomendaciones

  • Explorar las múltiples posibilidades de abordaje de material emergente.
  • Instruirse acerca de los fundamentos y objetivos particulares.
  • Familiarizarse con el procedimiento a realizar (la improvisación "en negativo" nunca es recomendable).
  • Solicitar retroalimentación al paciente sobre su experiencia durante el trabajo.
Sugerencias de lectura


  • Greenberg, L. & Paivio, S. (2000). Trabajar con las emociones en psicoterapia. Editorial Paidós.
  • Reyes, A. & Tena, E. (2016). Regulación emocional en la práctica clínica. Una guía para terapeutas. Editorial Manual Moderno.





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