Ciencia: introducción

 

Mis muy estimados alumnos, el tema que nos congrega el día de hoy es ciencia. El propósito de la presente entrada es ofrecer, a manera de introducción, generalidades sobre la misma. Se abarcan los puntos:
1. Filosofía y ciencia
2. Surgimiento de la ciencia
3. Ciencia: definiciones
4. Invitación a profundizar en el tema

1. Filosofía y ciencia
Desde sus orígenes, la filosofía y la ciencia han compartido un mismo impulso: comprender la realidad. Aunque hoy se perciben como campos separados, durante siglos fueron prácticamente inseparables. Los primeros filósofos eran también científicos que buscaban explicar el mundo sin recurrir únicamente a mitos. […] La filosofía fue durante mucho tiempo la “madre de todas las ciencias”. Aristóteles clasificaba la biología, la física y la lógica dentro de la filosofía. Con el tiempo, a medida que surgieron métodos más precisos de observación y experimentación, esas ramas se independizaron. La física, la química, la biología y la psicología nacieron de preguntas filosóficas que se transformaron en disciplinas autónomas. […] El recorrido histórico muestra que la ciencia nació de la filosofía, y que hoy ambas siguen necesitándose mutuamente. En un mundo de cambios acelerados, pensar los avances científicos con profundidad filosófica es esencial para tomar decisiones responsables.

Aristóteles supuso la culminación de la filosofía griega, y el punto de partida del conocimiento científico y la metafísica Occidental. Aristóteles privilegia el análisis del razonamiento deductivo, y en especial del razonamiento deductivo categórico o silogismo. Considera que el conocimiento científico se alcanza deduciendo lo particular de lo general, es decir, mediante el conocimiento de las causas. Para que las explicaciones científicas sean válidas, la lógica aristotélica exige a las premisas cuatro requisitos: que sean verdaderas, que sean indemostrables, deben entenderse mejor que las conclusiones y deben ser causas de la atribución hecha en la conclusión. 

En este orden de ideas, Aristóteles es considerado por muchos como el Padre de la Ciencia (véase Aristóteles, el padre de la ciencia de National Geographic, disponible en https://historia.nationalgeographic.com.es/a/aristoteles-padre-ciencia_19500), aunque también es frecuente que dicho mérito le sea atribuido a Galileo Galilei, quien afirmaba que "el estudio de la naturaleza no debe guiarse por opiniones sin fundamento, sino más bien, se requiere de observar y verificar experimentalmente las hipótesis que se proponen" (véase Galileo: "el padre de la ciencia" de Arts & Culture, disponible en https://artsandculture.google.com/usergallery/galileo-el-padre-de-la-ciencia/GQJC58-b90nWLw).

Adicionalmente, su servidora considera que otros dos distinguidos caballeros son dignos de mención en lo que a la ciencia se refiere: Francis Bacon, creador del método baconiano; y August Comte, fundador del positivismo.

▪ Método baconiano
El que Francis Bacon (1561-1626) expone principalmente en su obra Novum Organum como nuevo método científico de interpretación de la naturaleza, en contra sobre todo de la metodología científica tradicional basada en las ideas de Aristóteles sobre la inducción y la fuerza demostrativa del silogismo. Bacon, frente a la noción de inducción por simple enumeración de Aristóteles, introduce la idea de una inducción progresiva y cuidadosa, que, partiendo de la más amplia posible recolección de datos (historia natural), establece inicialmente correlaciones entre diversos hechos para, eliminadas las hipótesis no explicativas, llegar a establecer la «forma» o causa del fenómeno en cuestión. («Porque el conocimiento -dice- es una pirámide, cuyas bases son las historia naturales»).

▪ Positivismo
La idea central del positivismo era que la ciencia puede utilizarse para comprender la sociedad y construir un mundo mejor. Comte sostenía que el conocimiento de la sociedad solo puede adquirirse mediante la investigación científica y la observación de las leyes que rigen la estabilidad y el cambio social (Thompson, 2025).

2. Surgimiento de la ciencia
El comienzo histórico exacto de la ciencia es indeterminable en el tiempo. Se plantea que su surgimiento tiene lugar en el momento "donde se descubre (o se establece) la relación de que unos fenómenos son "causa" y otros "efecto"". La ciencia es un efecto necesario de la división social del trabajo y surge después que el trabajo intelectual se separa del manual y la actividad cognoscitiva se convierte en un género de ocupación específico de un grupo —al comienzo muy poco numeroso— de personas. Desde la antigüedad existieron en diversas sociedades manifestaciones, más o menos desarrolladas, de interés por comprender al mundo. Estas se pueden calificar de científicas, y están enmarca das en el período que va desde media dos del primer milenio a.n.e. hasta las puertas de la revolución científica (siglo xv). Estas constituyeron premisas del surgimiento de la ciencia. Dichas premisas se dieron en países del Oriente Antiguo, como Egipto, Babilonia, la India y China. Allí se acumularon y racionalizaron conocimientos empíricos sobre la naturaleza y la sociedad, surgieron los gérmenes de la astronomía, las matemáticas, la ética y la lógica.

▪ Los esfuerzos para sistematizar el conocimiento se remontan a los tiempos prehistóricos
▪ Esencialmente, los métodos y resultados científicos modernos aparecieron en el siglo XVII

3. Ciencia: definiciones
El término ciencia puede considerarse como polisemántico; su acepción depende de la óptica desde la cual se examina, de la época histórica y el contexto particular, así como de las referencias cosmovisivas sustentadas por cada especialista (Castellanos et al, 2005).

Chávez (2005) destaca que la ciencia es un saber que parte de lo objetivo y que se expresa subjetivamente en categorías, leyes y teorías, su alcance no es solo universal y atemporal, sino que posee un contenido histórico concreto, en tanto es un reflejo de un contexto socioeconómico determinado; es decir, se enlazan orgánicamente lo universal y lo particular en el saber científico. Además, la ciencia (saber) se aplica a la solución de los problemas de la vida mediante la técnica (saber hacer) que está estrechamente vinculada a ella y sin la cual resultaría una simple especulación.

El concepto de ciencia fue un descubrimiento fundamental del espíritu griego y dio origen a lo que se suele denominar cultura occidental. Así, más allá de todo elogio o de cualquier crítica posible hacia ella, cabe, desde un principio, reconocerla como el alfa y omega de nuestra civilización. […] La idea actual de ciencia es otra ya que cada época histórica posee una concepción del saber basada en los criterios que ésta supone de lo que es conocimientos en sentido estricto (Pardo, 2010).

Su marco conceptual incluye, mas no se limita a:
▪ Es un creciente cuerpo de ideas que puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible (Bunge, 1996).
▪ Cuando se habla de ciencia se hace referencia a un conocimiento. Es decir, a un cuerpo de ideas. A veces se confunde la tarea necesaria para producir esos conocimientos con los conocimientos mismos de éstos en tanto resultado de esa tarea. Hay que diferenciar, entonces, la investigación científica del conocimiento científico. La primera constituye la actividad productora del segundo (Heller, 1992).
▪ [...] Ciencia es un término de mucho mayor alcance que conocimiento científico. El conocimiento científico, entonces, forma parte de la ciencia. [...] La ciencia [...] comprende también las instituciones gubernamentales y privadas que invierten en investigación científico-tecnológica, las universidades e institutos de investigación, las editoriales de temas científicos y, por supuesto, la comunidad científica, que está constituida por investigadores, editores, periodistas especializados, divulgadores científicos, docentes, alumnos, técnicos, metodólogos y epistemólogos (Díaz, 1992).
▪ Conjunto de conocimientos racionales, ciertos o probables, obtenidos metódicamente, sistematizados y verificables, que hacen referencia a objetos de una misma naturaleza (Ander Egg, 1974).

4. Invitación a profundizar en el tema
A manera de despedida deseo invitarles a ampliar su campo de visión, a profundizar en lo que se lee. Cada concepto abre la puerta a muchos otros más, sólo es cuestión de observar atentamente.

Para ello, se retomará la propuesta de Rubén Pardo (2010): 
El concepto de ciencia fue un descubrimiento fundamental del espíritu griego y dio origen a lo que se suele denominar cultura occidental. Así, más allá de todo elogio o de cualquier crítica posible hacia ella, cabe, desde un principio, reconocerla como el alfa y omega de nuestra civilización. […] La idea actual de ciencia es otra ya que cada época histórica posee una concepción del saber basada en los criterios que ésta supone de lo que es conocimientos en sentido estricto.

Pero, si como afirma Pardo, fue un descubrimiento fundamental del espíritu griego, cabe preguntarse: ¿por qué su etimología es latina (ciencia: latín scientia, de scire, ‘conocer’)?

Jaime Escobar Fernández (2010), en su artículo El griego y el latín en la conformación del pensar como ciencia (que recomiendo ampliamente y que se encuentra disponible en https://www.redalyc.org/pdf/4095/409534420013.pdf) plantea las interrogantes:
▪ ¿Registra la historia de las ideas otro lenguaje tanto o más apropiado para conformar el pensar como ciencia?
▪ ¿Por qué y cómo el griego y el latín se mantienen contra viento y marea a lo largo de los siglos? ¿Qué fuerza oculta les ha permitido superar los embates de la condición humana a cuyos golpes desaparecieron (Gordon, 1968) lenguajes como hitita, urrita, sánscrito, acadio, sumerio, asirio, cananaíta, minoico, amorreo, eblaíta (Pettinato, 2000), dalmático, venético, céltico, mesapiano, ligurio, osco-umbro, etrusco, todos ellos en la raíz de la cultura occidental?

¡Qué preguntas más interesantes! Lo anterior tiene respuesta en sucesos históricos relativos a:
▪ Proximidad geográfica
▪ Migración e inmigración, y su consecuente reconstrucción de la sociedad
▪ La necesidad de transmitir a las siguientes generaciones los hechos trascendentales y valores. Como la comunicación oral es fugaz y variable; era pertinente "disponer de medios invariables, duraderos, almacenables, aptos para circular de mano en mano y no de boca en boca: la palabra enunciada era reversible; pero la escrita, no (Fernández, 2010)

Ubicación y proximidad geográfica entre Italia y Grecia

Asimismo, es relevante considerar que:
▪ El mundo intelectual griego fue intenso en todos los campos, al menos desde el siglo VI a.C. hasta nuestros días, y el vehículo privilegiado para éste ha sido su lengua (Escobar, 2010)
▪ La influencia de Roma por casi un milenio, lo que incluye su idioma

Lo anterior tiene un impacto directo en:
Lingüística. Disciplina científica que investiga el origen, la evolución y la estructura del lenguaje, a fin de deducir las leyes que rigen las lenguas (antiguas y modernas). 
Hermenéutica. Interpretación de los textos, originalmente los sagrados.

Lo que da como resultado que:
▪ Solamente hacia la mitad del siglo III de nuestra era, cuando el latín reemplaza al griego como lengua litúrgica de la comunidad cristiana de Roma, se establecerá definitivamente el uso de la lengua del Lacio como lengua literaria (Escobar, 2010)
▪ Hasta bien entrado el siglo XIX sólo era considerada 'persona culta' quien pudiera tener acceso directo a textos fundamentales de las culturas clásicas griega y latina (Fernández, 2010)




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